Kuala Lumpur, Malasia — 17 de noviembre de 2025.
Agropecuaria San Simón, empresa perteneciente al Grupo San Simón y miembro corporativo de la International Society for Oil Palm Breeders (ISOPB), participó en la reunión bianual de esta sociedad científica, celebrada en el marco del Congreso Internacional de Palma de Aceite PIPOC 2025. La presencia de la compañía en este encuentro global reafirma su compromiso con el desarrollo de una palmicultura venezolana más competitiva, innovadora y alineada con los retos ambientales actuales.
Contexto del evento y visión estratégica
La ISOPB reúne cada dos años a los principales centros de investigación, genetistas y empresas productoras de semillas del mundo para discutir tendencias, avances en mejoramiento genético y estrategias de sostenibilidad. La participación de Agropecuaria San Simón responde a una prioridad: cerrar la brecha tecnológica y genética que históricamente ha limitado la capacidad productiva del sector palmero venezolano, altamente dependiente de material importado.

En un mercado global donde los países líderes desarrollan semillas adaptadas a sus propias condiciones agroclimáticas, Venezuela enfrenta el desafío de fortalecer su autonomía genética y de investigación. Para Grupo San Simón, esto no es solo un asunto técnico: es un requisito para mejorar la productividad, la resiliencia climática y la sostenibilidad financiera del sector.
El cultivar Catatumbo: un paso fundacional, pero no el destino
Grupo San Simón certificó y registró el primer material de siembra de palma de aceite desarrollado en Venezuela: el cultivar Catatumbo, adaptado al Sur del Lago de Maracaibo. Este material ha permitido que productores locales alcancen rendimientos superiores a 26 toneladas de racimos por hectárea y tasas de extracción de hasta 30%, niveles competitivos frente a benchmarks regionales.

Sin embargo, la empresa reconoce con humildad que aún existen retos críticos. El cambio climático ha incrementado los períodos de estrés hídrico, y muchas de las áreas disponibles para expandir la palmicultura —todas libres de deforestación— presentan déficits de agua que limitan su competitividad.
Por ello, la estrategia exige un nuevo salto: desarrollar materiales genéticos tolerantes al estrés hídrico, accesibles y diseñados para las realidades de pequeños y medianos productores.

Innovación aplicada: ciencia, alianzas y capacidad instalada
Consciente de que la sostenibilidad se construye con evidencia científica, infraestructura y alianzas de largo plazo, Grupo San Simón ha impulsado un modelo de desarrollo basado en investigación aplicada. Para ello creó el Centro de Innovación Agrícola, donde convergen:
• Laboratorio de semillas y genética aplicada.
• Laboratorio de microbiología para soluciones biotecnológicas.
• Laboratorios de cultivo in vitro para propagación avanzada.
• Nuevas capacidades desarrolladas en conjunto con la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Zulia, orientadas al análisis de suelos, agua, modelación agronómica y toma de decisiones climáticamente inteligentes.

Esta plataforma científico-tecnológica tiene un objetivo: elevar la productividad nacional sin comprometer sostenibilidad, reducir brechas sociales en zonas rurales y construir una cadena de valor competitiva y resiliente.
Presencia nacional: aportes al X CONVEME 2025
Durante el mes de octubre, el Grupo San Simón también participó en el X Congreso Venezolano de Mejoramiento Genético y Biotecnología Agrícola (X CONVEME 2025), donde investigadores del Centro de Innovación presentaron trabajos sobre genética, viveros y adaptación climática. La presencia del grupo en este espacio reafirmó su meta de contribuir al desarrollo científico del país y fortalecer el ecosistema nacional de investigación.

Un compromiso que nace en el productor y termina en la sostenibilidad de todo el sector
Jorge Luis Pérez, Gerente de Sostenibilidad del Grupo San Simón, destacó que la participación en programas internacionales, los convenios académicos y la agenda de investigación buscan democratizar el acceso a tecnología, fortalecer la transferencia de conocimiento y empoderar a toda la cadena de valor de la palma de aceite en Venezuela.
“Nuestro compromiso es avanzar con responsabilidad. Sabemos que el camino es largo, pero también sabemos que Venezuela tiene potencial para desarrollar materiales propios, más resilientes y más inclusivos. La sostenibilidad comienza por la genética, pero su impacto final se ve en las oportunidades que llegan al productor y a las comunidades”, afirmó.

Mirando hacia adelante
El desafío para Venezuela es claro: crear un programa nacional de semillas accesibles, científicamente robustas y preparadas para un clima más exigente. Grupo San Simón asume este reto con visión de largo plazo, convencido de que la innovación genética, la colaboración público-privada y la evidencia técnica son la base para transformar la palmicultura venezolana en un sector más sostenible, productivo y financieramente competitivo.


